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miércoles, 14 de enero de 2026

Cómo empezar a crear un ambiente relajado en el aula y el centro. Texto para profesores, jefes de estudios, directivos, maestros, y similares, interesados por una educación basada en lo humano. Bases e ideas primeras sobre convivencia, por Mon Gómez.

 

Dado que los alumnos están en proceso de desarrollo hasta que su cerebro completa su maduración con 22 o 24 años, los adultos maduros somos los mayores responsables de que se genere ambiente relajado, con la colaboración del alumnado.

 El ambiente es relajado cuando están atendidas las necesidades auténticas. Las necesidades auténticas nos hacen evolucionar como seres humanos y cambian en grado y cualidad dependiendo de la etapa de desarrollo: son diferentes si soy un bebé, un niño, un adolescente, un joven o un adulto. En los entornos sociales y educativos es un poderoso reto atender a las necesidades auténticas e incluir lo individual y particular . A veces esto no es posible, entonces, es necesario nombrar la situación con límites claros, conscientes de que no se está produciendo el desarrollo o que estamos priorizando lo social a lo individual o curricular, e incluir cómo se siente la persona y qué estaría necesitando que, en este momento, no es posible recibir.

Cuando nuestra energía va a satisfacer una necesidad real (ejemplos: moverme y caminar si estoy incómodo físicamente porque llevo horas sentado, una necesidad afectiva de abrazo o cariño con una compañera o un adulto, una necesidad de ritmo más lento para comprender o de cambiar de materia porque mi interés apenas está en esta...) y esa necesidad real se ve truncada por una necesidad grupal, de un adulto, del currículo, etc. es necesario que esta necesidad y lo que me produce estar frustrado ante ella se acoja aunque no pueda tener ahora mismo salida y, desde ahí, podemos: 

  • Nombrar las distintas necesidades y el límite, tomando una decisión desde nuestra autoridad
  • Escuchar la necesidad del joven o niño o compañero y ver cómo podemos hacer para darle cabida incluyendo también la nuestra, la grupal o la curricular
  • Plantear que esa necesidad va a ser cubierta en otro momento o situación y concretarla y cumplirlo y pactar que en este momento el joven o niño pueda estar en esta que ahora hemos decidido que es prioritaria, desde nuestro criterio subjetivo.

Y otras....

 Tal como he ido diciendo, el ambiente se relaja cuando están atendidas las necesidades auténticas y, cuando no es posible atenderlas, debemos acogerlas, e indicar los límites claros. Ahí podemos ser conscientes de que no se está produciendo el desarrollo o que necesitamos priorizar lo social a lo individual o cualquier otro evento. Conscientes de que se queda una tensión en el niño o joven que será necesario ir integrando o liberar en otro momento. Cuando una necesidad auténtica aparece el organismo genera tensión para actuar y cubrirla; cuando hay un límite, esa tensión se queda pendiente.

  •  Si hay capacidad de acompañar la frustración, o hay empatía suficiente o nos importa por pertenencia y participación el ambiente social, entonces esa tensión la podremos integrar. 
  • Cuando nuestras necesidades individuales se han tenido poco en cuenta en el grupo, o tenemos tensiones pendientes de otras cosas o eso que necesitamos no es renunciable, o no vemos el valor del grupo, entonces, esa tensión puede convertirse en un enfado o una desenergetización o un llanto de desahogo. Esta última opción es la más saludable, cuando aún estamos desarrollando aquellas partes que nos permiten tolerar cierto grado de frustración.
El desarrollo social es un proceso largo, de ajustar nuestras necesidades al grupo, de poder incluirlas y que sean respetadas, y de poder respetar también al grupo y sus necesidades particulares. Empieza a los tres años muy tímidamente, a los siete u ocho toma cierta importancia porque al desear el juego compartido es necesario y a partir de la adolescencia y en la juventud se va generando desde un lugar más amplio y evolucionado, siempre y cuando se hayan respetado las fases anteriores.

Esta tensión puede ser limpia, es decir, no va acompañado el límite o la descripción de la situación de juicios, expectativas, comparaciones, amenazas, o similares o puede generar más sobretensión.

 Hay una tensión de base porque mis necesidades humanas cognitivas, emocionales, motrices, de ritmo y preferencia, no están cubiertas a menudo y está la sobretensión porque, además, se generan ambientes exigentes donde nos movemos desde un lugar de juicio o desprecio o amenaza. Entonces, surgen conflictos evitables.

¿Evitables…?

¿Cómo se siente este otro alumno o profesor o jefa de estudios para comunicarse desde este lugar de estar sobrepasado emocionalmente? Posiblemente también sus necesidades auténticas se ven sobrepasadas y, además, ejerce una presión sobre sí mismo (hablándose internamente con juicio, exigencia, etc.) Esto es dañino para él, el grupo al que pertenece y los alumnos y alumnas que tiene a su cargo.

Existe una jerarquía de exigencia, presión y generación de resultados con recursos y tiempos no posibles que comienza por las exigencias de la administración a los equipos directivos, de los equipos directivos a sí mismos y a la comunidad educativa, del profesorado a sí mismos y al alumnado, y el alumnado que es el depositario final también se rige por esos tiempos desmedidos, contenidos no posibles de adquirir muchas veces, ritmos que no acaban de favorecer lo que sería interesante... a veces. 

Muchas otras sí, muchas otras veces el ambiente brilla por su maravilla. 

Las veces que no se comprende que hay una tensión de arriba hacia abajo que afecta al ambiente interno de los alumnos y alumnas, que son los seres para los que estamos al servicio, sea tenso, exigente y fuera de su rango de límites y necesidades sanas, estamos perdiendo de vista lo fundamental de nuestro trabajo: generar ambientes relajados y estimularmente ricos para que, atendiendo a la diversidad, se den las condiciones necesarias para que surja la curiosidad natural y saludable. 

No podemos olvidar que estamos al servicio del alumnado y que lo sensato es que la práctica educativa parta de ellos tal como nos dicta nuestra comprensión del proceso, y tal como nos indica la ley educativa imperante.

 Pareciera que arriba y abajo están de acuerdo pues, si la ley y el alumnado empiezan a coincidir en sus proclamas.., ¿dónde nos perdemos, pues? Esto es una pregunta interesante.

Lo que yo comprendo que es ser profesor, qué es enseñar, qué es una escuela, qué es dar una materia, qué es la función del alumnado, impide que se dé con relajación el aprendizaje en algunas ocasiones. Desescolarizarnos interiormente hasta un punto nos ayudaría mucho a recomprender y partir, en serio, de aquello que hay y no de expectativas o ideales que sólo trazan caminos tensionales.

El primer movimiento en una situación de tensión es aislarte en ti para proporcionarte esta dulzura y autoempatía interna en tu circuito interno,  es lo primero que puedes atender si lo que deseas es acompañar, y sentirte más o menos feliz en tu práctica educativa y en tus relaciones humanas,  y no hacer como que o probar una técnica más que te dejará, también, insatisfecho.

  1. Aislarme y atender a mi circuito interno: hablarme con calma, con amor, darme cuenta de mis recursos, sentirme libre en mi actuación y no presionado por mi rol, expectativas, etc. En ocasiones, aunque sea un adulto, efectivamente me comporto como un niño o un adolescente en mi práctica relacional, no hay madurez en algunos aspectos de la convivencia y está bien aceptarlo y acompañar a esa parte mía antes de actuar o pedir ayuda a algún compañero, jefe o persona externa.
  2. Prestar atención, poner presencia a la situación externa y mirarla con aceptación, incluso aunque deba indicar un límite siempre será lo que está pasando y lo que puedo acompañar. Lo que sucede, la aceptación plena de ello, me dará claves para ver cómo actuar. Si lo niego y resto atención, será más difícil encontrar la luz y la llave de la situación.
  3. Escuchar activamente, sin incluir los juicios o preferencias propias al reflejar la verdad del otro, reflejando la necesidad verdadera del otro y legitimándola e igualmente con la mía, la del grupo, etc. Comprendiendo que esa verdad, aunque sea muy lejana a la mía, es parte de la resolución de aquello en lo que estamos y es importante incluirla y no apartarla. Me puede dar parte de la luz o la llave.
  4. Garantizar la validación: todos sentimos que aquello que necesitamos es legítimo, se pueda o no dar.  Y aquí corresponde poner la energía y la creatividad, para generar ambientes verdaderamente inclusivos donde seamos iguales en nuestros derechos, con los límites que propicien el desarrollo. Ambas cosas nos hacen salir de circuitos de supervivencia y nos llevan al desarrollo humano y a la confianza en encontrar soluciones comunes.
  5. Otorgar el poder: el poder podemos plantearlo de tres maneras: 

  • Plntear a la persona o grupo, ¿ qué opciones tienen para atender la situación? 
  • Proponer un lugar común entre las distintas necesidades si hay varias en juego que atender, ¿ qué podemos hacer?
  • Tomar yo una decisión desde la autoridad y plantearla como un límite 
En los dos primeros casos propiciamos la toma de decisiones que es la base del desarrollo humano y la exploración de consecuencias, con la intención de que vayan tomando libertad y responsabilidad en sus acciones. Depende del momento de desarrollo del alumno, compañero, nuestra intuición nos indicará cuál es una opción interesante y podemos ir también nosotros explorando y aprendiendo del proceso.
Convivir es un proceso y debemos dejar de lado los ideales y centrarnos en el proceso como tal , sino los árboles no nos dejarán ver el bosque o simplemente andaremos detrás de objetivos vacíos. Los procesos educativos, que son procesos de construcción humana y cambio progresivo son lentos y debemos tratarlos tal como son. Los resultados se ven en años en ocasiones, por eso debemos encontrar las certezas y actitudes que nos permitan el bienestar y el ambiente relajado.

En los centros educativos hay una presión de base bastante importancia que atiende al modelo educativo que impera. En los centros de pedagogía activa, esta tensión se relaja, porque el centro de la pedagogía activa es flexible y claro nos incita a acompañar las necesidades auténticas de los niños y niñas o jóvenes y adultos que participan, y a preparar ambientes internos y externos para ello. 

Cuando las necesidades están cubiertas, estamos concentrados, serenos, contentos y nos sentimos parte útil de la comunidad a la que pertenecemos y deseamos colaborar.

Así que para no entrar en circuitos de supervivencia y mantener cierto desarrollo humano, viene bien como primer paso cuidar el pensamiento, el lenguaje conmigo mismo y los otros, e ir dejando atrás rémoras como las amenazas, los castigos, los juicios, críticas, comparaciones, etc., orientarnos al bienestar con  un clima humano y de colaboración. Inicialmente, en nuestro interior. Relajar el ambiente interno, mi comprensión de mi papel como profesor o jefa de estudios, o compañera, y desde ahí relajar el ambiente externo,. Comprender los límites personales también ayuda a poder nombrar y comprender los de los demás. Lo que hay dentro, hay fuera.


El desarrollo de los alumnos abarca lo cognitivo, emocional, social, ético-moral, físico y espiritual. Pueden avanzar desde sus aprendizajes previos que son diferentes dependiendo de sus experiencias de vida y oportunidades. Pueden aprender cuando emocionalmente está activa el área que deseamos ampliar. Es decir, si mi gestión del enfado es mínima, mi área de desarrollo partirá de ahí y cuando la situación por interés emocional, cognitivo, etc. me lo permita; si no mi cerebro no se activará y no cambiará, no se ampliará, no aprenderá algo nuevo. Igualmente en lo cognitivo si mi desarrollo parte de que sé las operaciones básicas y me interesa porque en el viaje de fin de curso soy el tesorero, podré afinar mi práctica con tablas económicas, etc. porque estoy interesado y activo emocionalmente y porque está en mi zona de desarrollo próximo.

Cuando esto no va así, porque no se activa emocionalmente o porque no está en su zona de desarrollo próximo no hay aprendizaje y pueden pasar dos cosas: o me anestesio, bajo mi energía y me disocio (me separo de mis sensaciones, sentimientos, me quedo en la cabeza), "estoy sin estar" sosteniendo una situación que no comprendo y me provoca tensión o atiendo a esta tensión expulsándola de mi cuerpo con conductas de protesta.

Cuando hay conductas de protesta es porque la empatía y el vínculo y el respeto no se han dado en el grado necesario.

Esto me indica que hay necesidades no satisfechas. Cuando hay necesidades no satisfechas me enfado, entristezco, no quiero aprender,  la gama emocional es de este tipo. Cuando están satisfechas estoy tranquilo, contento, tengo curiosidad y quiero colaborar.





Esto mismo pasa con los profesores. A veces los profesores confundimos nuestras necesidades y las de los alumnos con las del currículo y la estructura que nos soporta. Nos identificamos con las necesidades curriculares. El currículo es una orientación, que parte de observaciones de niños tipo de esa edad, no una respuesta. La respuesta está siempre en la observación directa del aula, en las necesidades reales de niños y niñas y profesorado, familias y la salida a ello suele ser diversificada y activa, en movimiento y revisión.

El desarrollo humano se produce por un circuito constante de satisfacción de necesidades. Es necesaria cierta tensión para sentir la necesidad y dirigirnos a satisfacerla y, al ser satisfecha, nos relajamos y madura nuestro cerebro, se desarrolla nuestra motricidad o ampliamos nuestro registro emocional, social o ético-moral, es gozoso y placentero. Facilitar ese desarrollo es la tarea del profesor o profesora hacia sí mismo y hacia el alumnado. Que estemos en gozo y concentrados en entornos de vida y aprendizaje es la clave. Y para eso estos entornos deben responder a las necesidades auténticas diversas de los seres que los componen. Es sencillo. ¿Te apetece empezar a ponerlo en práctica?


Mon Gómez

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En mi canal de YouTube tienes charlas-taller gratuitas sobre Escuela y Familia, Crianza Consciente, Relaciones de pareja consciente y mis charlas TEDx, además de más de 40 podcasts sobre toda esta temática. Que los disfrutes!!!

Formación en acompañamiento respetuoso y para la libertad25-27 (si quieres saber sobre la siguiente edición, pide información)

Consultas y supervisión/intervención en centros educativos públicos y de escuela activa, libre, viva, etc.

Aquí puedes leer mis artículos, programas de formación y grupos espacioparalavida.blogspot.com y seguirme a través de Facebook: Mon Gómez o Instagram.

martes, 3 de diciembre de 2024

"LO ESPONTÁNEO, LO AUTOMÁTICO Y LO AUTÉNTICO CON LOS HIJOS" por Mon Gómez


Una de las verdades que guía mi camino como persona es que lo que más odio en los demás es lo que más niego de mi misma y lo que más amo es lo que más deseo dentro de mí. Cuando puedo distanciarme emocionalmente y ver con lucidez esta parte de la interacción, comprendo mejor quién soy y quién es la otra persona.
Con mis hijos es una tarea, si cabe, algo más difícil pues hay un vínculo sólido y vital que late biológicamente de amor y, al tiempo, conseguir la distancia suficiente para acompañar emocionalmente desde el respeto, me supone un reto y una habilidad en constante desarrollo.
Ir llenando las palabras de significado y ampliando la madurez de los conceptos con muchas experiencias concretas en la vida y el acompañamiento es lo que le da sentido a casar términos que, a priori, nos resultan polares.

A mí me ayudan varios acompañantes en esta tarea:

·       La concentración cuando acompaño. Estar aquí y ahora, sin expectativas, entregada y en silencio interno.
·       Los apoyos. Tener personas cercanas con las que poder compartir con honestidad mis experiencias: grupos terapéuticos, mis grupos de trabajo en Educación Respetuosa y también amigos o amigas comprensivos y el padre de mis hijos.
·     La libertad interior. Las respuestas las va dando la vida al vivirla. Cuando nos hacemos previamente ideas de cómo es, de cómo debe ser… nos perdemos de lo que verdaderamente está siendo.

Hace años, en nuestra primera visita a la Fundación Pestalozzi, una de las primeras conversaciones con Mauricio Wild me hizo reflexionar sobre la espontaneidad, la autenticidad y los automatismos. 
La fundación Educativa Pestalozzi es pionera en la creación de ambientes relajados para el desarrollo de niños y adultos y se ocupan en esta tarea desde hace más de cuarenta años. Cuando acompañamos en estos ambientes relajados, nuestras respuestas habituales se sentían inhibidas pues el silencio, la armonía y lentitud, propia de la infancia y de la distensión, reinaba también en los adultos.
Para mí esa que yo llamaba "espontaneidad" era una cualidad importante en la relación y sigue siéndolo más se ha ido llenando el concepto. Lo que consideraba espontáneo ahora lo percibo, en ocasiones, como "automático". Quiere decir que ambas reacciones comparten la cualidad de respuestas rápidas e internas, previsoramente naturales, mas bajo esa espontaneidad o automatismo hay distintos resortes.



Depende del resorte que nos mueva a ese inmediato estertor o respuesta, estaremos, desde mi comprensión actual, en autenticidad o en automatismo.
·         Cuando estamos tocando con emociones y  pensamientos raíz, básicos, que nos construyen como personas en el amor y el dolor, y, movidos por la confianza, los compartimos, estamos ante actos auténticos y nutritivos. En ocasiones nos sentimos vulnerables al tocar estos espacios internos y es esto lo que nos puede asustar y hacernos escapar de ellos para pasar a emplear resortes automáticos, defensivos.
·         Cuando estamos tapando ciertas emociones o pensamientos dolorosos con otros sustitutivos y, en nosotros, hay miedo, necesidad de protegernos o defendernos, y los compartimos desde ahí, estamos ante actos automáticos. Es decir, nos estamos engañando y engañando a otros. Son actos carentes de libertad y, en cierta medida, falsos.
La dificultad radica en diferenciarlos y es para esto que necesitamos de estos bastones acompañantes: concentración, apoyos y libertad, entre otros.
Desde niños nos hemos ido desacostumbrando a estar en contacto íntimo con nosotros y, en los grupos en los que trabajo, veo cómo perdemos nuestro estar genuino, nuestro sentir más íntimo en aras a emociones menos sutiles y defensivas: cómo un sentimiento de rabia incontrolable se transforma en dolor al contacto con el corazón y la confianza, y se descubre que lo genuino era que había melancolía de estar más tiempo con el hijo o impotencia de no saber cómo ser madre o padre. Es lo genuino esto segundo, y nos coloca también en lo vulnerable, y desde ahí podemos comunicar con autenticidad.

Ejemplos de espontaneidad, automatismo y autenticidad:
  • El automatismo defensivo de entrar a la acción compulsiva, aprendido en la tierna infancia para frenar el sentir, que no estaba permitido en el seno familiar en su versión auténtica. 
- Las mañanas o tardes de hacer y hacer sin parar, todo aquello pendiente, sin estar en el juego de los niños, sin contactar con lo suyo genuino, en una presencia no real, fantasmal, de estar sin estar, nos dan pistas para empezar a tirar de "¿qué es lo que está pasando tras ello?"," ¿qué me inquieta?" ,"¿con qué no quiero contactar?". Nos dan la oportunidad de parar, respirar y contactar con "¿cómo me siento?" y "¿ qué necesito?"


  • El automatismo defensivo de la parálisis, de quedarnos inactivos, en el estar forzado y desconectado. A veces nuestro cerebro identifica una situación actual como potencialmente peligrosa, no porque lo sea en sí, sino porque en la infancia hemos vivido escenas en que verdaderamente sentíamos peligro y miedo y nuestro cerebro las recuerda inconscientemente y mimetiza estas con las actuales con nuestros hijos, que ya no lo son.
- Cuando nuestra hija está en conflicto con nosotros o con otros niños y no conseguimos reaccionar, y nos quedamos paralizadas por contraposición al automatismo de la violencia tampoco estamos presentes para intervenir si es necesario, y "¿por qué nos paralizamos?", "porque tenemos miedo", "¿a qué?", "¿a una niña de cinco años?", "¿a un niño de nueve años?" Pues sí, a lo que nuestro inconsciente está viviendo en esa escena, que le recuerda a otras anteriores. Es un proceso que no podemos ver sin trabajarlo conscientemente. Y es entonces cuando nosotros, adultos, ya no estamos presentes y se apodera de la situación nuestro niño interior herido, que sigue viviendo en nosotros, y que tiene miedo al conflicto, el que se vuelve a paralizar ante él.

Así pues la autenticidad no es ser el mejor padre o la mejor madre. Es mostrarse, en lo nuestro genuino, sin juicio, sin temor a ser descalificados. Contactar con quienes somos y ofrecerlo a nuestros hijos.

Muchos ejemplos de estos viajes de lo automático a lo genuino os podría dar, que surgen de mi experiencia personal con mi familia y laboral con los grupos de trabajo. 
Y esos viajes pueden ser desde la paciencia, la comprensión de que en la vida todo es un proceso y no hay prisa, que somos seres humanos que nos equivocamos y acertamos y ahí radica la libertad.
Cuando iniciamos un viaje hacia lo genuino de nosotras mismas podemos caer en la exigencia, y en ese preciso momento estamos ya de nuevo en el automatismo. Todo va a ir llegando si buscáis los apoyos y los bastones necesarios, y como con los niños, será cuando estés abierta y dispuesta para seguir entrando en ti. Confía y apóyate para que florezca tu maternidad y tu paternidad. 
Y os invito a que los exploréis en persona en la formación que empieza en octubre en Sevilla. Y os deis la oportunidad de contactar con lo vuestro auténtico y disfrutarlo en la relación con vuestros hijos e hijas.

 "Porque para acompañar a nuestros hijos e hijas nos toca crecer a nosotros."


Consultas individuales presenciales y on line
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domingo, 24 de noviembre de 2024

8 EJEMPLOS DE QUÉ SÍ SON Y QUÉ NO SON NECESIDADES AUTÉNTICAS DE UN NIÑ@ por Mon Gómez

8 ejemplos de qué sí son y qué no son necesidades auténticas de un niñ@

Que acompañemos la satisfacción de las necesidades auténticas de los niños es básico para su desarrollo sano.
En ocasiones, confundimos necesidades básicas del niño o niña con deseos o necesidades sutitutivas. Las necesidades sustitutivas o peticiones desviadas son aquellos reclamos cuya satisfacción no nutre al niño sino que tapan la carencia de otra necesidad sí fundamental que no está siendo satisfecha.
Discernir cuáles son básicas y cuáles superficiales o sustitutivos, es importante.

1. No es una necesidad básica de un niño/a que le compres todo aquello que pida ni que compres con inmediatez lo que desee.
2. lo es que escuches lo que desea y se lo valides entendiendo que esto no implica comprarlo ya. Nosotros, siguiendo a Laura Mascaró, llevamos una “Lista de las cosas para otro día” que llevo en mi cartera siempre y con ella nos paramos en jugueterías, miramos escaparates... Tiene una Ro y otra Carmen. Y allí apuntamos todas las cosas que les van apeteciendo y gustando a lo largo de las semanas. De vez en cuando la sacamos para decidir, de todo aquello, qué es lo que de verdad quieren y, entonces, tras elegir, sí compramos. Validar el deseo tendrá implicaciones relacionales consigo mismo y los demás a lo largo de su vida: poder pedir legítimamente, poder contactar con lo que verdaderamente desea…


Me puede ayudar preguntarme:
·         ¿Qué me pasa cuando me pide algo insistentemente en una tienda mi hijo/a?
·         ¿Qué anticipo que pasará?
·         ¿Cómo me siento?
·         ¿Qué pienso de mí como madre/ padre?
·         ¿Qué creo que otros piensan de mí como madre/padre o de mi hijo?

Tal vez algunas de las respuestas a las preguntas son una muralla para que conectes con las respuestas auténticas en la relación con tu hijo/a.

·         ¿Para qué sigo pensando esas ideas que no me ayudan?
·         ¿Qué beneficio me trae pensarlas?
          
 3. No es una necesidad básica de un niño/a pegar o insultar a otro niño/a, únicamente es una manifestación de su malestar por algo que ha sucedido que no sabe cómo manejar.

      4.   es una necesidad básica que licitemos la expresión de su agresividad y su enfado y que pueda ser sin dañar a otro/a. Que legitimemos que lo que le pasa es real y para él importante y que confiemos en que escuchándolo  y dándole el espacio necesario, otorgándole el poder (sigo a Naomi Aldort) para que pueda optar, encontrará su mejor manera de estar ante ello.

 5.  No es una necesidad básica de un niño consumir audiovisuales a edades tempranas. Bien es cierto que vivimos en una sociedad que activa un mundo irreal tempranamente, antes de que los niños tengan capacidad para discernir entre lo que es posible y lo que no, antes del tiempo de la fantasía que, siguiendo a Montessori, iniciaría a partir de los 6-8 años en la etapa operativa.  Igualmente por las ondas cerebrales que los niños manejan en el tiempo de 0-6 años, están abiertos a ritmos lentos, cadentes, y graban sin discernir las impresiones  que les llegan sin poder digerirlas.

      6.  es una necesidad básica recibir historias para ordenar sus vivencias y tener referentes sociales, emocionales.. uno de los buenos recursos de desarrollo de los niños/as es contar y recibir cuentos o ir a representaciones teatrales, títeres, en directo con un tiempo real . A ser posible, narrados oralmente, para que nuestra atención se centre en los niños y no en el objeto cuento. O cualquier otra alternativa que aúne palabra, cadencia temporal, lo humano y lo natural: una historia paseando por el campo sobre lo que vemos, una historia sobre las estrellas una noche luminosa, una historia sobre nuestros antepasados familiares, o sobre un viaje que hicimos, incluso sobre una película que hayamos visto… es digerible, nutritiva, por la presencia humana que la cuenta, atenta a la emoción del niño, por el ritmo de contar coherente con su ritmo cerebral, por la realidad que trate, que ayuda al niño a situarse en el mundo en el que vive…


Preguntas que me pueden ayudar a enfocar el tema:
  • ·         ¿Para qué empleas los audiovisuales? ¿Cuál es su función en tu hogar? ¿Atienden a no tener que prestar atención a los niños?
  • ·         ¿Cómo resulta vuestra vida familiar: hay tiempo para hacer cosas interesantes juntos, hay quien cuente cuentos, salís a pasear, etc..?
  • ·         ¿Te gusta contar cuentos? ¿Conoces cuentos e historias o sueles contar trocitos de tu vida o de vidas cercanas a tus hijos? ¿Qué no te gusta de contar cuentos? ¿Algo con lo que tengas que contactar y transitar: repetir la misma historia, dificultad de imaginación, pudor…?


         7.    No es una necesidad básica del niño ponerse los zapatos y estar vestido, excepto si él tiene sensación de frío. Es un aprendizaje social y como tal es necesario valorarlo e informar a los niños sobre el mundo en el que viven... mas estando en la naturaleza y en tiempo agradable, los niños no necesitan ponerse los zapatos. Sentirse libres dejando su cuerpo al aire, disfrutando desde lo sensorial y de la libertad que proporciona estar sin ropa y zapatos los pone en contacto directo con lo que les rodea. 

           8.   es una necesidad  auténtica del niño relacionarse con  los otros considerando y siendo considerado, y saber atenerse a los distintos ambientes, estar informado sobre cómo va en cada ambiente. Así en un espacio donde no cabe estar desnudo es importante que el niño lo sepa y pueda entender que en cada casa, ambiente, hay unas maneras de estar que facilitan que nos sintamos cómodos todos. Sobre todo a partir de la etapa operativa (6-12 años) el niño lo entenderá con facilidad pues su necesidad de contacto social aumenta y está preparado para empezar a bregar con los inicios del desarrollo moral a través de su entendimiento de las reglas y normas en los juegos, en el mundo, reglas y normas que él también prueba a poner… Y es también a partir de esta etapa que, orgánicamente, las familias que seguimos ritmos de los niños, ampliamos con ellos nuestros ámbitos de relación y nos empezamos a mover desde la comodidad que también ellos sienten con este nuevo movimiento.

Mon Gómez






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CONDICIONAMIENTOS: EXPECTATIVAS, JUICIOS, REFUERZOS (PREMIOS Y CASTIGOS) por Mon Gómez

Condicionamientos: expectativas, juicios, refuerzos (premios y castigos).

“Espero que seas limpio, “educado”, obediente, alegre, asertivo…”
“Ojalá mi hijo llegue a ser un luchador, una mujer comprometida con el mundo, un líder, rebelde, tenaz…”
“Me sentiría tranquila si mi hijo fuera una persona eficaz, resolutiva, competente, adaptada al mundo que le rodea, flexible, serena…”
Esperamos esto de nuestros hijos/as u otros parámetros de cualidades similares y, si desde pequeños los orientamos hacia ellas, les negamos la otra cara de la moneda. No van a poder explorar e integrar lo nutritivo de esas otras partes, en algunos casos las anularán aparentemente  y/o  pelearán con ellas cuando las encuentren fuera de ellos, dificultando sus relaciones interpersonales
Ser sucio, “maleducado”, desobediente, triste, dubitativo… puede ser acompañado con falta de amor, de aceptación, en algunas familias. Es fácil detectar si esto pasó en la tuya:
  •  Si te es difícil acompañar a tu hijo jugando a ensuciarse, lo toleras bien poco tiempo o te saltan todos los resortes… 
  • si tratas de ser un papá respetuoso mas cuando das una instrucción es necesario cumplirla sí o sí y si no es así la ira te aturde, la manifiestes o no, 
  • si valoras la función de la alegría en la vida, pero a la tristeza le das el justo o menos tiempo o todo lo contrario.. 

puedes hacerte una idea de los juicios, valores, expectativas, que había en tu hogar infantil.

Esto lo hacemos a distintos niveles:

Ø  nuestros abuelos a nuestros papás podría ser que incluso les pegasen, les echaran buenas charlas morales o apenas sin dar explicaciones decidían por ellos: “ así era y no había vuelta de hoja”, creían que esta era su tarea como padres,
Ø  por lo que algunos de nuestros padres han hecho un gran esfuerzo por ir dejando atrás ciertas actitudes, movidos por el amor hacia nosotros y pocos de ellos utilizaban el castigo físico,  y normalmente nos reprendían, nos premiaban o castigaban para conducirnos hacia esas expectativas o nos explicaban largamente el porqué de sus decisiones con respecto a nuestra educación,
Ø  y algunos de nosotros siguiendo esta cadena y en un proceso lento, no decimos qué esperamos de ellos porque somos conscientes de que les resta libertad de ser, mas muchos sí lo pensamos y en nuestro cuerpo se refleja esa tensión cuando sucede algo que no corresponde con lo esperado por nosotros o socialmente, familiarmente… de tal manera que el pensamiento que activa ese patrón disfuncional y que no nos permite amar incondicionalmente a nuestro hijo sigue activo.

¿En qué se sustentan las expectativas? Algunas son culturales, sociales y otras familiares o incluso más personales. En cada caso se sustentan por juicios de valor: espero esto porque es mejor que esto, pondero algo sobre lo otro, y esto lo hago porque no confío en el desarrollo natural del ser humano, en la autorregulación, en su bondad, colaboración y socialización intrínseca cuando se dan los apoyos de la seguridad, el amor y la libertad y respeto y se permite ser con lo que devenga de ello.  Y no confío porque para mí es nueva esta posición, voy en terreno inestable, y no vengo nutrida de ello de la infancia.

¿Cuáles son esos juicios? “Es malo desobedecer”, “es peligroso ser rebelde”, “es anormal no saber leer con siete años”,  con la carga emocional que sustentan: miedo, desprecio, etc. y por lo tanto dirijo. Son pensamientos infantiles que en la infancia hemos gestado pero seguimos engordando y engordando cada vez que volvemos a darles validez y activan emociones y respuestas automáticas que nos sorprenden. Es posible irlos deshaciendo, esa es la buena noticia, en un proceso de toma de conciencia, y por supuesto de trabajo emocional y creación de patrones funcionales alternativos.

Retomando los ejemplos, no puedo acompañar la desobediencia o el ritmo de aprendizaje porque lo que no soy capaz de acompañar es el miedo o el desprecio que está asociado a ellos, ¿y ese miedo y desprecio por qué no lo puedo acompañar? Porque mis padres no me lo han acompañado y/o porque es la manera en que han acompañado esas situaciones mis padres cuando yo las transitaba y me produce tanto dolor, que no puedo sostenerlas de nuevo, se activan porque no están cerradas. Sigo siendo un niño con cuerpo de adulto relacionándome desde aquí con otro niño que es mi hijo. Así que es una cadena que pasa de generación en generación.

Es mi decisión cortar con ello y aún con dificultad iniciar el autoacompañamiento y el acompañamiento de mi hijo ampliando mi mirada y permitiendo que esas otras maneras que no tengo integradas se vayan dando como posibilidades naturales: tristeza, desobediencia, lentitud o las que sean que me cuesta acompañar y confiar en que con amor me nutrirán y traerán algo nuevo, otra posibilidad de ser para mis hijos y para mí.

Si lo que sustenta la expectativa es el juicio, lo que empuja a que se mantenga en la siguiente generación son los premios y castigos: premiar, reforzar una conducta que yo valoro como positiva, castigar o segar una conducta que yo valoro como negativa.

Y ese premio o castigo que no es más que una conducta de amor negativo por parte de mis padres, condicionado a ser de una manera determinada, aquella que estaba valorada en mi familia de origen, refuerza y refuerza ese esquema neuronal que sigue activo en mí.

Tal vez se ha ido marcando por negación de placeres (haces eso, pues yo te prohíbo esto otro que te gusta) o por amenazas (Si haces esto, entonces te va a pasar esto otro que no te gusta) o por alabanzas y elogios (muy bien, muy bien, por ahí es por donde debes seguir, haz eso y no cualquier otra opción).

 Esos mis valores que se defienden en mi familia, en la familia de al lado o en la  cultura vecina serán otros, así que es algo absolutamente subjetivo y  no inherente a ser humano o a socializar. Y que, indudablemente, mina la autoestima de cualquier ser humano pues se le niega el derecho a ser y la validez de pensar, sentir y comportarse como percibe suyo, respetando el derecho al otro a también ser él mismo y desde ahí relacionarse.

Y yo puedo elegir reproducirlo o dejarlo a un lado. 
La primera elección implica seguir en automático, como una marioneta a los hilos del pasado no cerrado; la segunda elección implica ampliar mi abanico de sentir y acompañar, con el dolor  y amor que trae consigo y la libertad y satisfacción también y dejar de lado aquello que daña a mis hijos y a mí, acercarme cada día más al amor incondicional y al respeto por los procesos de vida de aquellos que me rodean y el mío propio.


Mon Gómez




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martes, 19 de noviembre de 2024

Seis llaves de oro de la crianza respetuosa

 

Seis llaves de oro para madres de día, escuelas activas, espacios respetuosos con los niños, y familias comprometidas con el bienestar de sus hijos:

1. La vida y la relación es una energía puesta a favor, que lo tuyo y lo mío se contrapongan es falso. Que la necesidad de los niños, las familias y de los acompañantes se contrapongan no es real. Sólo necesitas aprender a sumar. En cuanto tocas con lo genuino de que nuestras necesidades son muy similares, sucede. Somos diversos, ricos, amplios, como grupo. Si aún no lo puedes ver, amplia tu conciencia, tu corazón. 

3. Si no trabajas sobre ti, el ambiente se hará rígido. Es imprescindible que sigas viva o vivo, en un proceso de latido, autoconocimiento y trascendencia constante, cada vez irás más al núcleo y será más lento. No te quepa duda de que tu cuerpo físico y emocional, tus recuerdos cognitivos se van a despertar al contacto con los niños justo en su misma edad y, a veces, no comprenderás qué te sucede. Es una oportunidad de vida y restauración, para dar amor a tu niña interior, maternarte y paternarte dignamente y, solo desde ahí, ver al niño sin telajes, despejado, preciso, limpio, verlo a él, y quitar el espejo que os separa. Déjate acompañar siempre que acompañes. Son seres vulnerables, provéete de ayudas para cuidarlos como se merecen.

4. Mantén vivo el ambiente preparado para el aprendizaje, explora y experimenta por puro placer sin expectativa. Hay tantas maravillas que incluir. Trabajos como los de Arno Stern, Montessori, Malaguzzi,  Steiner, inspiraciones como Naomi Aldort, Holte, los Wild, tanto que investigar, profundiza en la sagrada experiencia de preparar un ambiente, de recomprender las palabras base: ¿qué es el respeto?, ¿qué es el amor?, ¿qué es la libertad?, Y cómo llenar una y otra vez y dar un sentido amplio a todo ello. Concretándolo en experiencias relacionales cotidianas de respeto y libertad y el gozo que deriva de ello.


5. No olvides que abrirte al amor duele a ratos y es gozoso, ambas cosas. Amar es gozoso, amplio y la respiración abre los límites de tu pecho y pide de ti generosidad y conciencia de que te toca dar, a ti, que eres adulto. Y los niños y jóvenes les toca recibir. Esa es la ley de vida. Seguir reclamando lo que no tuviste y negarles llenar su vaso de amor no te ayudará. Bien es cierto que si lo tienes a la mitad, el tuyo, va a ser una protesta de cuanto están pidiendo, te parecerá que lo justo que necesitan es demasiado, así que debes ir un poco más allá. Toma conciencia de que es un límite tuyo, su necesidad es legítima y nacemos con plena confianza de que nos llenaran el vaso. La diferencia, el vacío, la herida primaria, que también nos hace ser resilientes y nos aporta recursos creativos para vivir. Saber utilizar a favor del amor quién eres.


6.El tiempo no existe. El inconsciente no comprende de kronos así que no lo uses como excusa neurótica. Saber estar en contextos informales, caóticos o puramente dionisíacos es parte de ser niño y combinarlos con una parte estructural que les ayude a sentirse seguros, apolínea, un arte, en el que el tiempo puede ser tu mejor aliado si lo conviertes en kairós, tiempo emocional de goce y vida.

Y, por último, tu cuerpo también te engaña. Es el cuerpo de tu mente, y no siempre con tus sensaciones te guía hacia tu verdad y el encuentro. También está acostumbrado a creencias limitantes, emociones poco limpias: liberarte y prestar atención, fiarte de algo más grande, te abrirá un camino de vida increíble.
No todos podemos comprometernos con ello. Pero si es tu caso...
Te doy mi más respetuosa enhorabuena por sumarte a esta horda de valientes que vamos haciendo tribu planetaria a favor de una cultura relacional más bella, más pura y certera. Una cultura del eros y el corazón, sustentada en valores humanos inalienables.

Un abrazo y feliz día,

Mon Gómez

Aún puedes incorporarte a este grupo en funcionamiento de personas comprometidas con el amor y el respeto, desde la visión gestáltica, del cuerpo y carácter, pedagogías alternativas y muchas otras fuentes, un trabajo psicocorporal, emocional y espiritual que transformará tu vida y tu familia o escuela.
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Espacio para la vida: Nueva Edición de la FORMACIÓN EN ACOMPAÑAMIENTO RESPETUOSO Y PARA LA LIBERTAD 2025- 27

lunes, 18 de noviembre de 2024

UNSCHOOLING," APRENDER VIVIENDO", por Mon Gómez



Espacio para la vida

Juanjo y yo educamos a nuestros hijos durante su infancia siguiéndolos, atendiendo a sus intereses y facilitando ambientes, esta práctica que se da en llamar unschooling, a mí me gusta nombrarla como “aprender viviendo o vivir aprendiendo” porque más allá de la referencia a la escuela, o a la negación de la escuela, es una ampliación de posibilidades, un ir más allá de cuatro paredes, de unos libros, de ciertas relaciones con iguales, ir más allá, ir hacia la vida. Cuando tomé esta decisión con mi exmarido me venía el sintagma “espacio para la vida” y es que falta de esto en nuestra cotidianidad o, al menos, en la de muchos: levantarse, trabajar, almorzar, trabajar o algún hobby, ratito con peques, tele, dormir. No hay camino nuevo cada día.

Hace unos años viajamos largamente por el mundo, varios meses, con cierto plan que íbamos cambiando a medida que nuestras necesidades variaban. Conocimos culturas diversas, alrededor del globo, y se generaron otros lugares en nosotros. Una de las delicias era levantarse y decidir qué hacer, a dónde ir, cuánto tiempo quedarnos, irnos pronto si no nos gustaba. Elegir el tiempo de contacto y dónde y con quién. Al regresar hablábamos del anhelo de que nuestra vida fuese así, con espíritu de viaje. Resultaba algo vital. Y al nacer en mí la madre, pude constatar en mis hijos esa mirada de viaje con la que llegan a este mundo y quiero protegerla.

Por nuestra organización social y laboral, incluso escolar, es difícil: está determinado con quién y cuándo voy a contactar durante el día, en un alto porcentaje. Incluso más o menos cuánto tiempo. Yo, antes de iniciar esta nueva opción de vida, era profesora en un instituto de secundaria y bachillerato, iba a ver a mis compañeros cada día, compartía con ellos y con los alumnos/as, contactaba con el  de la cafetería. Estaba contenta y no paraba. Si paraba mucho tiempo dejaba de estarlo tanto. No tomaba muchas decisiones aunque vivía bajo la percepción errónea de que sí lo hacía: decidía cómo enfocar este tema en la clase y ser innovadora en mis propuestas al centro y en el aula, sin pasarme por aquí ni por allá, en un marco bien reducido del que no tenía tanta conciencia como hoy; decidía si quería café o té; decidía dónde aparcar...

Tomar decisiones es la base del desarrollo. Cuando los niños están en la escuela van a contactar con este u otro profesor, con estos niños compañeros, incluso si este no le gusta mucho “vamos a ponerlo al lado para que contacte”, y no hay libertad en la relación. Está predeterminada. Así que los niños apenas toman decisiones sobre lo suyo, es decir, no se produce desarrollo autónomo, y lo más sorprendente pasa cuando al llegar a secundaria les pedimos que utilicen su pensamiento crítico tras segarlo día tras día en el proceso previo y … nos decepcionamos cuando no sucede… ¡Ohhh, esto es violento!

 Y esto es lo que hemos vivido muchos de los adultos de nuestra generación que ahora queremos ser padres disponibles y amorosos, y nos toca tomar decisiones que cambian la raíz del acompañamiento que nos han dado a nosotros.

Como adulta cuando me he decidido a empezar a tomar decisiones conectada con lo mío, he empezado a contactar con que el suelo bajo mis pies no es tan estable, ha empezado un proceso duro y maravilloso de reconstrucción y unos cuantos terremotos. Bajo mi piel, una niña de unos seis u ocho años sigue creciendo, aprendiendo con cuerpo de cuarenta y dos, porque entonces no pudo decidir y ahora, a veces, tiene miedo. Y aún con miedo, no hay otra manera de aprender a tomar decisiones que tomándolas. Por esta constatación es tan importante para mí que mis hijos vayan viviendo este proceso a la edad que les vaya correspondiendo. Pues las consecuencias de sus decisiones serán de un calado diferente a las de la adultez.

Que un niño pueda tener a menudo la oportunidad de decidir qué hacer, a dónde ir, cuánto tiempo quedarse o si irse pronto si no le gusta, es un aprendizaje vital. Es una respiración entre el ritmo social e individual y de elección de vínculos

Y si no tiene chance de tomar decisiones durante el tiempo escolar, como padres y madres podemos enfocar su libertad durante el resto de la jornada: ofreciéndoles espacios preparados y relajados, en contacto con nosotros u otras familias afines que permitan el vínculo seguro y den el espacio necesario para que las niñas elijan lo que deseen hacer con su tiempo. Lo que quieran, sin juicio. Esta realidad les ayudará a vivir de adultos una vida libre, donde elijan, con quién, sabiendo para qué van a utilizar su tiempo, su ser, su energía… desde dentro, a qué quieren dedicar su vida, qué han venido a hacer a este mundo.

Una de las sensaciones más hermosas de nuestro viaje fue esa libertad y la vitalidad y color que proporcionaba nuestra mirada nueva al mundo. Los niños vienen así, nacen así, con esta cualidad vital, permitamos que la sigan disfrutando mucho tiempo. El "todo es posible" como base de su capacidad y sus posibilidades de desarrollo bajo la mirada del amor,  desde la aceptación de su legítimo ser, sentir, percibir, hacer y estar y de cada hálito de vida que van compartiendo con nosotros.


En nuestros grupos de formación hemos creado un ambiente preparado y relajado para que las familias puedan acompañar desde el respeto y la libertad y puedan entrenar esa parte de sí mismas para llevársela a casa después, y seguir en sus casas acompañando desde la libertad. Con la intención no es suficiente en ocasiones y es útil el apoyo del grupo, el ambiente preparado donde el proceso es lo que reina, el estar, para vivir con mayor calidad la relación y el vínculo filial.

Mon Gómez



Acompañamiento a los hijos en ambiente preparado
Consultas individuales y formación a colectivos
en acompañamiento consciente a los hijos/as y
crianza respetuosa con sus procesos de vida 

Teléfono: 682828378


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