viernes, 10 de abril de 2026

Tutorización Grupo de Acompañamiento a Padres, madres y educadores 2026-2027

 

CRISTINA CUEVAS




Hola! Mi nombre es Cristina, aunque prefiero que me llamen Cris. Soy acompañante, amante de la naturaleza y emprendedora.  

Desde pequeña me sentí un bicho raro, vivía, percibía y sentía todo con muchísima intensidad. Además de juzgarlo como algo malo, no encontraba la forma de expresarlo y se me iba quedando todo atascado dentro. Desde los 12 hasta los 21 años estuve con anorexia nerviosa, y cada vez más encerrada en mí, el último año llegué a pesar 33kg y mi corazón me dio un aviso de que hasta ahí llegaba. Aunque durante mi etapa con el TCA deseaba que en algún momento mi corazón dejara de latir, (incluso con algún que otro amago buscado), en ese momento de "ultimátum" de mi cuerpo sentí que en el fondo de mí no era tan así. Ahí empecé a comer compulsivamente y pasé (y pesé) en muy poquito tiempo de un extremo a otro. 

Los 33kg fueron un punto de inflexión para mí, un poco como ahora que tengo 33 años y me encuentro en pleno proceso de transformación y renacimiento personal y por ende también profesionalmente. El número 3 tiene mucha magia en mi vida 💫 

Desde pequeña me ha resultado muy difícil entender el mecanismo de las relaciones sociales y también practicarlo; a excepción de los animales y l@s niñ@s, con ell@s conecto de una forma bastante rápida y natural, como si habláramos el mismo idioma incluso sin la necesidad de hablar. 

Durante prácticamente todo mi proceso vital de una forma u otra he estado muy vinculada a la infancia, acompañándola como mejor iba sabiendo cada vez. Y justo cuando decidí terminar mi etapa en la escuela "tradicional" en la que trabajaba para abrir mi propio espacio de acompañamiento respetuoso apareció Mon. Recuerdo que varias compañeras y personas que iba conociendo por aquel entonces la nombraban mucho y un 29 de junio de 2020 me puse en contacto por primera vez con ella para hacer la formación "pequeña" de un miércoles al mes. El primer taller recuerdo que fue un 7 de octubre de 2020, porque justo fue un mes después de independizarme en mi propia casa por primera vez. Ese primer año para mí fue como un boom. Descubrir que había otras formas, con respeto adulto también!,  para mí fue algo "estronador". Me sentí como una bebé en un país nuevo en el que casi que mi cerebro solo atinaba a observar y flipar con lo que pasaba. Más que a nivel de conocimientos, era a nivel de acompañamiento, una palabra que desde entonces amo y cada taller me ayuda a llenar. Fue como llegar a un sitio al que siempre había querido ir, sin saber que realmente existía. Y estaba aquí, al lado de casa. Estaba siendo tan revelador para mí lo que en ese patio pasaba cada miércoles alrededor de la fuente, que repetí de nuevo otro año más. Esta vez, acudía también a la formación como alumna una persona muy especial para mí. Y aunque el foco principal seguía siendo la formación, ese año se despertó en mí las ganas y la necesidad de relación con iguales en el plano de la amistad. 

Después de muchas vueltas de cabeza, indecisión y alguna que otra tutoría con Mon llena de miedos y preguntas, después de dos años en la formación pequeña, me animé a apuntarme a la formación grande de dos años de "Acompañamiento respetuoso y para la libertad" y es de las mejores decisiones que he podido tomar. 

Durante los dos primeros años de miércoles al taller iba una niña pequeña y casi que a los primeros findes de la formación grande también. No ha sido hasta después cuando he podido entrar por la puerta como adulta con mi niña de la mano. A veces, todavía en algunos momentos / dinámicas sigo sintiendo como la niña o la adolescente me secuestra y aunque así sea ya soy más consciente cuando eso pasa y no me peleo tanto con ella. 

 El hecho de tener un compromiso adquirido de asistir un fin de semana al mes, las dinámicas y actividades propuestas, el compartir de todas y cada una de las compañeras, el acompañamiento de Mon, las rondas, a veces incluso solo el simple hecho de estar ahí en un ambiente tranquilo y el ¿cómo hacemos?; Ha sido lo que en gran parte ha facilitado ese crecimiento del que hablo. 

Haber tenido la oportunidad de haber vivido este tipo de acompañamiento respetuoso en primera persona ha sido un regalo y precisamente eso ha sido lo que me ha permitido integrar conceptos. Lo que ha hecho que yo misma pueda acompañarme de manera amorosa y lo que ha mejorado muchísimo el acompañamiento y/o la versión de Cris que ofrezco a otr@s. Ya que en este último año de formación ha sido cuando he podido establecer infinitas conexiones con todos los aprendizajes anteriores y nuevos a nivel interno y externo.

 En todo este tiempo he sentido como si lo que comentaba al principio de que se me iba quedando todo atascando dentro, ha ido encontrando su propia forma de salir, desenredándose de a poquitos en cada taller. Evidentemente todavía quedan algunos ovillitos importantes dentro por desenredar y es algo que siento como normal en cualquier proceso vital, sino fuera así creo ya no estaría viviendo esta experiencia humana aquí jeje. 

Vivir este cambio interno de crecimiento personal tan potente, profundo y trascendental me ha llevado a querer poner energía a favor de acompañar a otras personas en sus propios procesos vitales. Amo acompañar y acompañarme. 

En resumen, si miro atrás de estos cuatro años de formación con Mon, veo a una Cris que llegó muerta de miedo y a una Cris que está saliendo del cascarón viva de amor. 

 

Esta es mi primera vez como tutora y me siento con muchísimas ganas e ilusión de compartir junt@s esta aventura. Infinitamente agradecida, con amor.  


REGINA GALLEGO


¡Hola! Soy Regina Gallego y tengo 47 años. Estudié magisterio, en la especialidad de Pedagogía Terapéutica y soy Integradora Social. En la actualidad trabajo de PTIS en un Instituto de Enseñanza Secundaria. Mis grandes pasiones son la Gimnasia Rítmica, a la que me dediqué en competición durante 10 años y el baile, con el que libero mis emociones y encuentro mi voz. 

Conocí a Mon en un evento en directo que organizaba la asociación Regazo de Jerez, en esos días en los que andaba como las “locas”, con dos niñas pequeñas, una con 4 años y la otra con 4 meses, y sin saber dónde estaba yo… No recuerdo muy bien el tema principal de su intervención, pero lo que sí recuerdo es aquella voz dulce y serena, que decía cosas que me traspasaban el alma y todo mi cuerpo decía: POR AQUÍ ES.  

En ese tiempo, yo no me encontraba a mí misma. Tenía a tres seres maravillosos en mi vida, mi marido y mis hijas, a los que quería con locura, pero algo en mí no estaba bien y no me dejaba disfrutar del momento presente. Notaba que reaccionaba demasiado ante cualquier rabieta de mi hija mayor, que me molestaba cómo se comportaban mis padres con ellas, que siempre estaba de mal humor y preocupada por hacerlo bien en la crianza, pero no sabía qué camino seguir. Me había perdido. 

 Recordé entonces lo que había sentido al escuchar a Mon en aquel encuentro online y decidí ponerme en contacto con ella y concertar una sesión individual, que resultó ser reveladora. Tiró de mis hilos y conecté con aquella niña que fui, la cual estaba pidiendo a gritos ser vista y escuchada. Me di cuenta de que necesitaba ayuda y de que mis hijas necesitaban a una madre real y presente.  

Decidí entonces apuntarme a la formación que Mon impartía en Alcalá de Guadaira, sobre crianza consciente y respetuosa, de un miércoles al mes. Fue una decisión difícil porque implicaba coger el coche sola, algo que me aterraba, y desplazarme a una hora de camino de mi casa. Aquí quiero hacer un inciso y es que tengo que darle las gracias a mi marido, que aún sin entender muy bien mi decisión de emprender este camino de crianza respetuosa, confió y creyó en mí en todo momento y me dio el “empujón”, prestándose a llevarme y traerme todos esos miércoles… aunque conseguí el último día de curso ir y venir sola, yeah!. 

Recuerdo muy bien aquel silencio y aquel olor a incienso cuando entré en casa de Mon. Ella y las que iban a ser mis compañeras estaban en el patio, sentadas en el suelo, a un metro de distancia, sin hablar. Mon también guardaba silencio y esa sensación de quietud y calma provocaron una emoción en mi pecho tan grande que empecé a llorar, conmovida. Sentía que había llegado a un lugar parecido al regazo de mamá, donde iban a poder sostenerme… 

Y así fue, durante esta formación y la siguiente que realicé, que fue el curso de dos años de “Acompañamiento respetuoso y para la libertad. Crianza Consciente 2022-2024”. Tuve vértigo y muchas ganas de abandonar, pero siempre me sentí acompañada y segura. Fue una experiencia totalmente transformadora para mí, a la que llegué “pequeñita”, con muchos miedos, (aunque conseguí ir y venir sola cada fin de semana) y con la autoestima y la autoconfianza muy dañadas. Fue muy duro, pero conseguí salir reforzada, con un trabajo profundo de conocimiento personal y la convicción que nunca antes había tenido de que: como yo, SÍ. 

En la actualidad sigo por este sendero de crianza consciente, a veces con aciertos, otras veces no; muchas veces difícil, lo de ir a contracorriente, pero confiando en mi intuición y sabiendo que este es el camino que quiero, el que está a favor de la vida y el que transitaremos de la mano, mi niña interior y yo.

 En los últimos meses me he dado cuenta de que me haría ilusión acompañar a las familias de los niños y niñas con los que trabajo y también a personas que quieran y se planteen una educación más consciente y respetuosa con sus hij@s, por lo que para mí será un honor ser tutora y parte de una de las formaciones de la persona que cambió el rumbo de mi vida.